lunes, marzo 05, 2012

El Credo del Optimista



El Credo del Optimista

Prométete:

Ser tan fuerte, que nada pueda perturbar tu paz espiritual.

Hablar de bienestar, felicidad y prosperidad a cada persona con quien te encuentres.

Hacer sentir a todos tus amigos que siempre ves algo positivo en ellos.

Ver siempre el lado favorable de las cosas y que tu optimismo sea una realidad positiva.

Pensar sólo en lo mejor, trabajar siempre por lo mejor y esperar siempre lo mejor.

Entusiasmarte del éxito de los demás como lo haces del tuyo.

Olvidar los errores del pasado y luchar para alcanzar verdaderos éxitos en el futuro.

Tener siempre un semblante sereno y brindar una sonrisa a todas las personas con quienes te comunicas.

Dedicar todo el tiempo necesario para mejorarte a ti mismo y así no tendrás tiempo para criticar a otros.

Superar la preocupación, ser noble y no enojarte fácilmente, ser tan fuerte como para no sentir temor, y lo suficientemente feliz para evitar que las dificultades te acobarden.

 

viernes, febrero 17, 2012

Andar en Bici con Dios


Andar en Bici con Dios

Al principio veía a Dios como el que me observaba,
como un juez que llevaba cuenta de lo que hacía mal,
como para ver si merecía el cielo o el infierno cuando muriera.
Era como un presidente,
reconocía su foto cuando la veía,
pero realmente no lo conocía.

Pero luego reconocí a mi Poder Superior, parecía
como si la vida fuera un viaje en bicicleta,
pero era una bici de dos,
y noté que Dios viajaba atrás
y me ayudaba a pedalear.

No sé cuando sucedió, no me di cuenta cuando fue que
El sugirió que cambiáramos lugares,
pero mi vida no ha sido la
misma desde entonces... mi
vida con Dios es muy emocionante.

Cuando yo tenía el control, yo sabía a donde iba.
Era un tanto aburrido pero predecible.
Era la distancia más corta entre dos puntos.
Pero cuando El tomó el liderazgo,
El conocía otros caminos,
caminos diferentes, hermosos,
por las montañas, a través de lugares con paisajes,
velocidades increíbles.
Lo único que podía hacer era
sostenerme, aunque
pareciera una locura El solo me decía Pedalea!!.

Me preocupaba y ansiosamente le preguntaba,
"A donde me llevas?"
El solo sonreía y no me contestaba,
así que comencé a confiar en El.

Me olvidé de mi aburrida vida y comencé una aventura,
y cuando yo decía "estoy asustada",
El se inclinaba un poco para atrás
y tocaba mi mano.

El me llevó a conocer gente con dones, dones de
sanidad y aceptación, de gozo.
Ellos me dieron esos dones para llevarlos en
mi viaje. Nuestro viaje, de Dios y mío.

Y alla íbamos otra vez.
El me dijo "Comparte estos dones, dalos a la gente,
son sobrepeso, mucho peso extra.
" Y así lo hice, a la gente que conocimos,
encontré que en el dar yo recibía y mi carga era ligera.

No confié mucho en El al principio,
en darle control de mi vida.
Pensé que la echaría a perder,
pero El conocía cosas que yo no
acerca de andar en bici,secretos.
El sabía como doblar para dar vueltas cerradas,
brincar para librar obstáculos llenos de piedras,
inclusive volar para evitar horribles caminos.

Y ahora estoy aprendiendo a callar y pedalear por
los más extraños lugares,
y estoy aprendiendo a disfrutar de la vista y de la
suave brisa en mi cara
y sobre todo de la increíble y deliciosa compañía de
mi Dios.

Y cuando estoy seguro de que ya no puedo más,
El solo sonríe y me dice

"PEDALEA!!"

jueves, enero 26, 2012

La sonrisa

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La sonrisa

Muchos norteamericanos conocen bien El principito, un libro maravilloso escrito por Antoine de Saint-Exupéry. Es un libro que, sin dejar de ser un cuento para niños, es también un recurso maravilloso para estimular el pensamiento en los adultos. Muchos menos son los que tienen conocimiento de otros escritos, novelas y cuentos del autor.

Saint-Exupéry era un piloto de caza que luchó contra los nazis y murió en acción. Antes de la segunda guerra mundial, luchó contra los fascistas en la guerra civil española. A partir de aquella experiencia escribió un cuento fascinante con el título de La sonrisa (Le sourire). Éste es el relato que quisiera compartir con vosotros ahora. Aunque no está claro si la intención del autor era escribir un texto autobiográfico o de ficción, yo prefiero creer en la primera posibilidad.

Cuenta el autor que, capturado por el enemigo, lo confinaron en una celda. Por las miradas desdeñosas y el rudo tratamiento que recibió de sus carceleros, estaba seguro de que al día siguiente lo ejecutarían. A partir de aquí contaré la historia tal como la recuerdo, con mis propias palabras.

«Estaba seguro de que me matarían, y me fui poniendo tremendamente inquieto y nervioso. Repasé mis bolsillos en busca de algún cigarrillo que pudiera haber quedado en ellos pese al registro y encontré uno que, con manos temblorosas, apenas pude llevarme a los labios. Pero no tenía fósforos; eso sí se lo habían llevado.

»Por entre los barrotes miré a mi carcelero, que evitaba mantener contacto conmigo. Después de todo, nadie intenta mirar a los ojos a una cosa, a un cadáver. Decidí preguntarle:

»—¿Tiene fuego, por favor?

»Me miró, se encogió de hombros y se acercó a encenderme el cigarrillo.

»Mientras se acercaba para encender el fósforo, sin intención alguna, nuestros ojos se cruzaron. En ese momento, sin saber por qué, le sonreí. Quizá fuera por nerviosismo, tal vez porque cuando dos personas están muy cerca una de otra es muy difícil no sonreír. En todo caso, le sonreí. En ese instante fue como si se encendiera una chispa en nuestros corazones, en nuestras almas: éramos humanos. Sé que aunque él no lo quería, mi sonrisa pasó a través de los barrotes y provocó otra sonrisa en sus labios. Me encendió el cigarrillo y se quedó cerca, mirándome directamente a los ojos, sin dejar de sonreír.

»También yo seguí sonriéndole; ahora ya lo veía como a una persona, no como a un simple carcelero. Pareció como si el hecho de que me mirara hubiera cobrado también una nueva dimensión.

»—¿Tienes hijos? —me preguntó.

»—Si, mira.

»Saqué la cañera y busqué las fotos de mi familia. Él también sacó las fotos de sus hijos y empezó a hablar de los planes y las esperanzas que ellos le inspiraban. A mí se me llenaron los ojos de lágrimas. Le dije que temía no volver a ver nunca a mi familia, no poder llegar a verlos crecer. A él también se le humedecieron los ojos.

»De pronto, sin decir nada más, abrió la puerta y sin añadir palabra me guió hacia la salida. Ya fuera de la cárcel, silenciosamente y por callejas apartadas, me condujo fuera de la ciudad. Allí, ya casi en el límite, me dejó en libertad y, sin una palabra más, regresó.

»Aquella sonrisa me había salvado la vida. Sí, la sonrisa... el contacto espontáneo, natural, no afectado entre las personas.

Éste es un episodio que cuento en mi trabajo porque me gustaría que la gente pensara en que, debajo de todas las capas defensivas que construimos para protegernos, para proteger nuestra dignidad, nuestros títulos, nuestros grados, nuestro estatus y nuestra necesidad de que nos vean de tal o cual manera... por debajo de todo eso, sigue estando, auténtico y esencial, lo que somos. No me asusta llamarlo alma. Realmente, creo que si esa parte de ti y esa parte de mí pudieran reconocerse la una a la otra, no seríamos enemigos. No podríamos sentir odio ni envidia ni miedo. Con tristeza llego a la conclusión de que todos esos estratos que tan cuidadosamente vamos construyendo a lo largo de toda la vida, nos distancian de los demás y nos aíslan de cualquier auténtico contacto con ellos. El relato de Saint-Exupéry nos habla de ese momento mágico en que dos almas se reconocen.

No he tenido más que unos pocos momentos como aquél. Enamorarse es un ejemplo y también observar a un bebé. ¿Por qué sonreímos cuando vemos un bebé? Quizá sea porque vemos a alguien que aún no tiene todas esas barreras defensivas, alguien que, bien lo sabemos, cuando nos sonríe lo hace de forma totalmente auténtica y sin engaños. Y el alma de bebé que seguimos llevando dentro sonríe con melancólico agradecimiento.

Hanoch McCarty
 

jueves, enero 19, 2012

¡Inténtalo con calma!

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¡Inténtalo con calma!

Serénate y podrás enfrentar tus dificultades, ahorrar energías y mantener la paz interior.

Si estás confundido por un conflicto, y no puedes ver la salida conveniente, no protestes diciendo que no sabes cómo conseguir la calma porque tu problema es muy grave.

La paciencia se logra pacientemente.

Crea condiciones de eficacia a tu capacidad de pensar, realizando ejercicios de serenidad.

Lograrás éxito en tus empresas si mantienes la posesión de ti mismo y actuas con tranquilidad, con diligencia y creatividad.

Cuando te conviertas en una persona mentalmente organizada tus energías se multiplicarán.

366 Maravillosas Motivaciones
Tiberio López Fernández

 

sábado, enero 14, 2012

Si crees

 
Si crees
 
Si crees en ti mismo,
en tu sonrisa,
en tus valores........
es imposible un mundo mejor.

Si crees en los demás,
en sus acciones
y aceptas sus decisiones....
es posible una sociedad mejor.

Si confías en los demás,
tiene fe en ellos
y comprendes sus errores.....
tu mañana será mejor que hoy.

Si sabes perdonarte a ti mismo
y también a tu prójimo....
un día alcanzarás
la meta que te has trazado.

Si tienes fe en Dios,
en su bondad y en sus designios....
tu caminar por el desierto
terminará en un oasis.

 


sábado, enero 07, 2012

El amor y el taxista

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El amor y el taxista

El otro día, en Nueva York, cogí un taxi con un amigo. Cuando nos bajamos, mi amigo le dijo al taxista:

—Le agradezco el viaje. Es usted un conductor estupendo.

Durante un segundo, el hombre se quedó atónito. Después reaccionó:

—Oiga, ¿me está tomando el pelo o qué?

—Nada de eso, amigo mío, no tengo intención de molestarlo. Admiro la tranquilidad con que se mueve en medio de semejante tránsito.

—Ah —farfulló el conductor, y siguió su recorrido.

—¿A qué venía eso? —pregunté.

—Estoy tratando de restaurar el amor en Nueva York —me respondió mi amigo—. Creo que es lo único capaz de recuperar la ciudad.

—¿Cómo es posible que un solo hombre salve Nueva York?

—No es cuestión de un solo hombre. Creo que a ese taxista le he cambiado el día. Suponte que haga veinte viajes. Pues será amable con esos veinte pasajeros porque alguien fue amable con él. Ellos, a su vez, serán más cordiales con sus empleados, servidores o colaboradores, e incluso con sus respectivas familias. En última instancia, la buena disposición podría extenderse a un millar de personas por lo menos. No está mal, ¿no te parece?

—Pero tú confías en que ese taxista transmita tu buena disposición a los demás.

—No estoy confiando en nada —respondió mi amigo—. Me doy cuenta de que el sistema no es totalmente seguro. Hoy puedo encontrarme con diez personas muy diferentes, si de entre esos diez puedo hacer felices a tres, finalmente podré influir en forma indirecta sobre las actitudes de tres mil más.

—Teóricamente suena bien —admití—, pero no estoy seguro de que en la práctica funcione.

—Si no funciona no se pierde nada. No perdí ni un minuto en decirle a ese hombre que estaba haciendo muy bien su trabajo. Ni le di una propina mayor ni una más pequeña. Y si mis palabras cayeron en oídos sordos, ¿qué importa?

Mañana habrá algún otro taxista a quien pueda tratar de hacer feliz.

—Oye, tú estás un poco chiflado —señalé.

—Tus palabras demuestran lo cínico que te has vuelto. Este asunto lo tengo estudiado. Lo que al parecer les falta a nuestros empleados de correos, aparte de dinero, por cierto, es que nadie les dice lo bien que están haciendo su trabajo.

—Pero si no están haciendo bien su trabajo.

—Si no están haciendo bien su trabajo es porque sienten que a nadie le importa cómo lo hacen. ¿Por qué no decirles una palabra que les anime?

En ese momento pasábamos junto a un edificio en construcción, donde cinco obreros estaban almorzando. Mi amigo se detuvo.

—Qué trabajo estupendo habéis hecho —señaló—. Debe de ser algo muy difícil y peligroso.

Los hombres lo miraron con desconfianza.

—¿Cuándo estará terminado?

—En junio —gruñó uno de ellos.

—Ah. Pues realmente, es impresionante. Debéis de estar muy orgullosos.

Seguimos caminando y yo le señalé:

—No he visto a nadie como tú desde que leí el Quijote.

—Cuando esos hombres asimilen mis palabras se sentirán más felices y, de alguna manera, su felicidad será un beneficio para la ciudad.

—Pero, ¡esa no es una tarea para que la hagas tú solo! —protesté yo—. Al fin y al cabo, no eres más que un hombre.

—Lo más importante es no descorazonarse. Intentar que la gente de la ciudad vuelva a ser feliz no es tarea fácil, pero si puedo enrolar a más gente en mi campaña...

—Acabas de guiñarle el ojo a una mujer feísima —le señalé.

—Ya lo sé —me respondió—. Piensa que si es maestra de escuela hoy sus alumnos tendrán un día fantástico.

Art Buchwald

miércoles, diciembre 21, 2011

Por eso llevo un dinosaurio en la solapa....

 
Por eso llevo un dinosaurio en la solapa....

Salia de mi casa en el auto para ir a hacer una diligencia cuando vi que mi hijo se me acercaba corriendo: "?Te tengo un regalo, papa!".

"?De veras?", le dije molesto, porque me estaba demorando. Abrio sus deditos para mostrarme lo que, para un nino de cinco anos, era un verdadero tesoro. "Los encontre y son para ti", me dijo. En aquellas manitas habia una canica, un viejo cochecito metalico de carreras, una liga de hule rota y otras cosas que no recuerdo.

"Tomalos, papa", insistio mi hijo, orgullosisimo. "En este momento no puedo, hijo; tengo que irme. ?Por que no me los guardas en el garaje?". Su sonrisa se desvanecio, y desde el momento en que me aleje senti remordimientos.

Mas tarde, cuando regrese, le pregunte a mi hijo: "?Donde estan esos regalos tan bonitos que me ibas a dar?". El respondio que se los habia dado a su amigo Tony porque creyo que yo no los queria.

La decision de mi hijo me dolio, pero la merecia; no unicamente porque puso de relieve mi desconsiderada reaccion, sino porque me hizo recordar a otro ninito. Era el cumpleanos de su hermana mayor, y al chiquillo le habian dado dos dolares para que le comprara un regalo. Recorrio toda la jugueteria varias veces, pues el obsequio debia ser algo especial. Por fin lo vio: una maquina de plastico despachadora de goma de mascar, llena de tesoros de vivos colores. Tuvo ganas de mostrarsela a su hermana en cuanto llego a la casa, pero logro valientemente contenerse.

Mas tarde, en la fiesta de cumpleanos y frente a sus amigos, la hermana empezo a abrir sus regalos. Con cada uno lanzaba una exclamacion de gusto, y con cada exclamacion la emocion del nino crecia. Como aquellos chicos de ocho anos podian gastar mas de dos dolares en un regalo, su paquete empezo a parecerle pequeno e insignificante. Pero no perdio la esperanza de ver brillar los ojos de su hermana en cuanto lo abriera. Cuando ella por fin lo desenvolvio, el chiquillo advirtio su decepcion, su vergüenza incluso. Algunas de sus amiguitas trataban en vano de contener la risa. El Pequeño se mostro lastimado y confundido. Se fue al porche trasero de su casa y se puso a llorar.

La situacion se repetia, pero ya no se trataba de mi hermana y de mi. En esta ocasion era mi hijo.

Al acercarse la Navidad, les dimos dinero a los chicos para que compraran obsequios en una feria escolar de artesanias. Hicieron un gran esfuerzo para no decirme lo que me iban a regalar; sobre todo mi hijo. No Pasaba un solo dia sin que me pidiera que tratara de adivinar. En la manana del dia de Navidad insistio en que yo abriera primero su regalo. Lo hice y en verdad nunca habia recibido nada tan hermoso. Pero ya no lo miraba con los ojos cansados de un hombre de 33 anos, sino con los ojos vivaces de un nino de cinco. Era un tiranosaurio verde, de plastico.

Mi hijo, muy emocionado, me explico que lo mejor del animal era que sus garras delanteras hacian las veces de sujetadores, de manera que yo podia llevarlo prendido siempre a la ropa. Su mirada reflejaba expectacion y amor. Me di cuenta de que debio de mortificarse en la feria para encontrar el regalo que mejor pudiera expresar lo que sentia por mi. Asi que me prendi el dinosaurio a la solapa, exclame que era esplendido, y que si, que el habia acertado al elegirlo.

La proxima vez que vea usted a un adulto con una burda corbata de papel, o un fantastico tatuaje (desprendible) de una oruga, de esos que cuestan cualquier cosa, no lo compadezca. Si le dice que se ve ridiculo, seguramente le contestara: "Puede ser que si, pero tengo un hijo de cinco anos que piensa que soy lo maximo, y por ningun dinero del mundo voy a quitarme esto".

 

domingo, diciembre 11, 2011

Una Historia de Milagros

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Una Historia de Milagros

Tres personas iban caminando por una vereda de un bosque; un sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y, un poco atrás de ellos y escuchando la conversacion, iba un joven estudiante alumno del sabio.

Poderoso: "Me han dicho en el pueblo que eres una persona muy poderosa y que inclusive puedes hacer milagros".

Sabio: "Soy una persona vieja y cansada... ¿Como crees que yo podria hacer milagros?".

Poderoso: "Pero me han dicho que sanas a los enfermos, haces ver a los ciegos y vuelves cuerdos a los locos..... esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso".

Sabio: "¿Te referias a eso?... Tu lo has dicho, esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso... no un viejo como yo. Esos milagros los hace Dios, yo solo pido se conceda un favor para el enfermo, o para el ciego, y todo el que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo".

Poderoso: "Yo quiero tener la misma fe para poder realizar los milagros que tu haces..... muestrame un milagro para poder creer en tu Dios".

Sabio: "¿Esta mañana volvio a salir el sol?".

Poderoso: "Si, claro que si!!".

Sabio: "Pues ahi tienes un milagro..... el milagro de la luz".

Poderoso: "No, yo quiero ver un verdadero milagro, oculta el sol, saca agua de una piedra.... mira, hay un conejo herido junto a la vereda, tocalo y sana sus heridas".

Sabio: "¿Quieres un verdadero milagro? No es verdad que tu esposa acaba de dar a luz hace algunos dias?".

Poderoso: "Si!! Fue varon y es mi primogenito".

Sabio: "Ahi tienes el segundo milagro.... el milagro de la vida".

Poderoso: "Sabio, tu no me entiendes, quiero ver un verdadero milagro..."

Sabio: "¿Acaso no estamos en epoca de cosecha?, no hay trigo y sorgo donde hace unos meses solo habia tierra?".

Poderoso: "Si, igual que todos los años".

Sabio: "Pues ahi tienes el tercer milagro...."

Poderoso: "Creo que no me he explicado. Lo que yo quiero...." (el sabio lo interrumpe)

Sabio: "Te has explicado bien, yo ya hice todo lo que podia hacer por ti...Si lo que encontraste no es lo que buscabas, lamento desilusionarte, yo he hecho todo lo que podia hacer".

Dicho esto, el poderoso terrateniente se retiro muy desilusionado por no haber encontrado lo que buscaba. El sabio y su alumno se quedaron parados en la vereda. Cuando el poderoso terrateniente iba muy lejos como para ver lo que hacian el sabio y su alumno, el sabio se dirigio a la orilla de la vereda, tomo al conejo, soplo sobre el y sus heridas quedaron curadas; el joven estaba algo desconcertado...

Joven: "Maestro te he visto hacer milagros como este casi todos los dias, ¿Por que te negaste a mostrarle uno al caballero?, ¿Por que lo haces ahora que no puede verlo?".

Sabio: "Lo que el buscaba no era un milagro, sino un espectaculo. Le mostre milagros y no pudo verlos. Para ser rey primero hay que ser princip, para ser maestro primero hay que ser alumno... no puedes pedir grandes milagros si no has aprendido a valorar los pequeños milagros que se te muestran dia a dia. El dia que aprendas a reconocer a Dios en todas las pequeñas cosas que ocuren en tu vida, ese dia comprenderas que no necesitas mas milagros que los que Dios te da todos los dias sin que tu se los hayas pedido". .
 

sábado, noviembre 12, 2011

CONFLICTOS GENERACIONALES


CONFLICTOS GENERACIONALES

El médico inglés Ronald Gibson, comenzó una conferencia sobre conflictos generacionales, citando cuatro frases:

"Nuestra juventud gusta del lujo y es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad.  Nuestros hijos hoy son unos verdaderos tiranos.  Ellos no se ponen de pie cuando una persona anciana entra.  Responden a sus padres y son simplemente malos".

"Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma mañana el poder, porque esa juventud es insoportable, desenfrenada, simplemente horrible".

"Nuestro mundo llegó a su punto crítico.  Los hijos ya no escuchan a sus padres.  El fin del mundo no puede estar muy lejos".

"Esta juventud está malograda hasta el fondo del corazón.  Los jóvenes son malhechores y ociosos.  Ellos jamás serán como la juventud de antes.  La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura".

Después de estas cuatro citas, quedó muy satisfecho con la aprobación, que los asistentes a la conferencia, daban a cada una de las frases dichas.  Recién entonces reveló el origen de las frases mencionadas:

La primera es de Sócrates (470-399 A.C.)
La segunda es de Hesíodo (720 A.C.)
La tercera es de un Sacerdote (2.000 A.C.)
La cuarta estaba escrita en un vaso de arcilla descubierto en las ruinas de Babilonia (actual Bagdad) y con más de 4.000 años de existencia.

Padres y Madres de familia: Relájense, pues siempre fue así.

Ronald Gibson   



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domingo, octubre 30, 2011

Pensamientos: Pato o Águila, tú decides...

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Pato o Águila, tú decides...

Rodrigo estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acercó, lo primero que notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salio del auto, dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi. Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Willy, su chofer.  Mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.

Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy:  Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable. Rodrigo quedo impactado, especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, ¡¡limpio sin una mancha!!

Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo, Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado. Rodrigo bromeando le dijo: No, preferiría un refresco Willy sonrío y dijo: No hay problema tengo un hielera con refresco de Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja. Casi tartamudeando Rodrigo le dijo: Tomare la Cola dietética. Pasándole su bebida, Willy le dijo: Si desea usted algo para leer, tengo el Reforma, Esto, Novedades y Selecciones.

Al comenzar el viaje, Willy le paso a Rodrigo otro cartón  plastificado, Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio. Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenia el aire acondicionado prendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cual seria la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si prefería lo dejaría solo en sus meditaciones.

Dime Willy, -le pregunto asombrado Rodrigo- ¿siempre has atendido a tus clientes así??Willy sonrió a través del espejo retrovisor. No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando  los gaste la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuche en la radio acerca del Dr. Dyer un Gurú del desarrollo personal.  El acababa de escribir un libro llamado Tú lo obtendrás cuando creas en ello. Dyer decía que si tu te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, muy rara vez no se te cumplirá. El decía: Deja de quejarte. Sé diferente de tu competencia. No seas un pato, sé un águila. Los patos sólo hacen ruido y se quejan, las águilas se elevan por encima del grupo.

Esto me llego aquí, en medio de los ojos, dijo Willy. Dyer estaba realmente hablando de mí. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Miré alrededor a los otros taxis y sus choferes, los taxis estaban sucios, los choferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios.

Se nota que los cambios te han pagado, le dijo Rodrigo. Sí, seguro que sí, le dijo Willy. Mi primer año de águila dupliqué mis ingresos con respecto al año anterior.  Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reservación a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos, consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio.

Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal. Posiblemente haya contado esta historia a mas de cincuenta taxistas, y  solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.

Willy el taxista, tomo una diferente alternativa: El decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.


Desconozco el autor